{"id":45,"name":"Yvonne Rojas","url":"","description":"<p class=\"p1\">Yvonne Rojas (Guadalajara, 1979)<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>Cuando era peque\u00f1a, sus padres advirtieron que hablar\u00eda sin parar toda su vida y diagnosticaron que ser\u00eda Comunic\u00f3loga. Iba a casa de su abuela con la consigna de no interrumpirla en las novelas. M\u00e1s tarde se dio cuenta de que la \u00fanica manera de callarse era escribiendo, as\u00ed que a los 11 a\u00f1os y con una vieja Olivetti se encontr\u00f3 con la escritura. La vida le ten\u00eda preparadas otras cosas<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>y<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>de pronto la poes\u00eda se convirti\u00f3 en gr\u00e1ficas.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>Hasta que un d\u00eda recibi\u00f3 una carta que dec\u00eda \u201cAc\u00e1 Hern\u00e1n\u201d. Vol\u00f3 hasta Buenos Aires a buscar sus letras, las encontr\u00f3 en la Sala Casals. Las primeras salieron desordenadas pero emocionadas. Desde entonces encontr\u00f3 una adicci\u00f3n por dos cosas; escribir historias y ser parte de una comunidad.<\/p>","link":"https:\/\/www.cs360.com.ar\/inicio\/author\/yvonne-rojas\/","slug":"yvonne-rojas","avatar_urls":{"24":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/45c77162dc238baac2f2733dbb82767df9a8e623ddfdb640320eb854cd913fe0?s=24&d=mm&r=g","48":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/45c77162dc238baac2f2733dbb82767df9a8e623ddfdb640320eb854cd913fe0?s=48&d=mm&r=g","96":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/45c77162dc238baac2f2733dbb82767df9a8e623ddfdb640320eb854cd913fe0?s=96&d=mm&r=g"},"meta":[],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cs360.com.ar\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/45","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cs360.com.ar\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/users"}]}}